A pesar de que mis amigos, conocidos y gente cercana se decantaba por carreras universitarias u otro tipo de estudios similares, yo lo tenía claro: quería ser pastelero.
Es lo único que encendía una chispa dentro de mí. Pastelero porque me gustaban los dulces y porque siempre me ha gustado el arte, las manualidades. Era la profesión perfecta: gastronomía dulce y arte.
Salí de mi casa dirección a Barcelona y comencé mi andadura profesional. Allí comencé a descubrir realmente lo que era la pastelería: trabajo duro y arte efímero. Para mí son dos frases que resumen bastante bien muchos de sus aspectos. Durante esa época tuve la inmensa suerte de ver pasar y conocer a profesionales, ver sus creaciones, su forma de trabajar, sus ideas, su elegancia y la forma en que la gente los miraba y escuchaba. Todo esto me motivó aún mas para seguir adelante. Eran mis ídolos, y quería ser como ellos!
Tras pasar por varios obradores de Barcelona, tras pasar horas y horas, días y días, sacrificio y dureza comencé a considerar que era pastelero.
Mi afán por evolucionar, aprender, conseguir objetivos y sentirme orgullos de mi profesión me llevo a participar y ganar en 2006 el título de Mejor Pastelero Joven de España (CANJOP 2006). Al año siguiente me presenté al Trofeu Lluís Santapau, proclamándome Mejor Maestro Chocolatero de España (MMACE 2007).
Ambos son para mí el mayor orgullo y alegría profesional hasta el momento. Han sido fruto del trabajo duro, la paciencia, el sacrificio, el cansancio y tantas cosas más que todos los que hemos pasado por eventos de este tipo entendemos y valoramos. Las cosas que valoramos realmente en la vida son las que nos han costado con mucho trabajo.
Hoy empieza una nueva etapa de mi sueño. Mamá Framboise es para mi la suma de todo trabajo, sacrificio, ilusión, fuerza, carácter, paciencia, apoyo y, sobretodo, humildad. Con la ayuda de mi amigo y colega, Chef Pastelero, Ángel Sánchez-Infantes, en nuestro obrador pondremos en práctica nuestra forma de entender la pastelería y hacerles disfrutar a todos nuestras maravillas.
¡Bienvenidos a nuestro universo dulce!